Com sempre em passa, ja fa molt que volia trobar un moment per seure i escriure alguna cosa. El fet de no ser una gran escritora m'obliga a requerir un cert espai de temps i calma per poder penjar alguna cosa a una mica de trellat. I últimament, no vaig molt lliure de temps. Com sempre, jo sola m'embolique en cursos i hòsties, que fam més gran el meu currículum però no sempre els meus coneixements. Encara no he tingut temps de gaudir de la jornada intensiva que va començar l'u de juliol, i a tres dies d'acabar l'intensiu d'anglès, puc dir que tinc moltes ganes de perdre el temps a la platja, a la muntanya, sola o acompanyada, tant és. I precisament, altra de les raons per las quals no he passat massa per ací és algú que em fa companyia com ja pensava que ningú podia fer-la. Algú que no només ve per entrar a un llit fred i per sortir d'un calent, algú que t'agafa i et porta a passar un dia fora de Barcelona, o a menjar-te una paelleta, o a estirar-te al sol mig en conill, o que t'abraça quan dorm. Algú que no és ningú, però que de moment, està relativament a prop, més a prop del que jo mateixa considerava necessari en aquestos moments. I realment, és així com he passat el darrer mes. Cansadeta de la feina, de que els bojos es tornen més bojos amb la calor, i d'un telèfon d'urgències de la feina, molt malament pagat, que et fa treballar un dissabte al matí sense haver dormit encara. Despertant-me amb diverses ressaques, causades per la companyia de diverses persones, a destacar la visita que ens va fer la Comtessa, que of course, no va decebre en res, o la festa al terrat de casa, que tampoc va decebre. Ara per ara, esperant que alguns tornin de Cuba, i altra de Croàcia per tornar a liar-la una mica per Barcelona. Mentre, aniré cap a la Terreta, a veure a la família, a deixar-se mimar i a menjar tota la fideuà del món.
dimecres, 21 de juliol del 2010
divendres, 25 de juny del 2010
This is the longest night
Y hace ya días que quería escribir este post, y este post lo escribo en castellano porque se lo tengo que enviar a alguien, y quiero que lo entienda. Y ya hace una semana que empezamos con el Sónar Experience y es ahora cuando me siento capaz de ponerme a escribir alguna que otra línea. Porque siento que ha pasado una eternidad de tanto que he sentido en un fin de semana; porque dejarse llevar siempre está muy bien, pero a veces, además, es la mejor opción. Porque pasar cuarenta y ocho horas despierta es algo que se dice muy rápido, pero que sin embargo, pasa muy despacio. Porque si no duermes en dos días, el tiempo se dilata aún más, y te permite disfrutar de todo más y mejor. Porque prohibirse pronunciar la palabra no te abre muchas puertas y diferentes caminos en la que fue la noche más larga.
Cuando todo parecía que sería relativamente tranquilo, el equipo alcoyano se juntaba con la Olga, gambitera de apellido, para bailotear las mejores sesiones del Sónar 2010. Sorpresa con LCD Soundsystem, y más aún con Plastikman. Qué pasa en Barcelona si alguien te pilla robándole el cubata, pues, exceptuando que sea un pamplonica, pasa que te quiere romper la cara. Y así es como el equipo alcoyano se junta con el pamplonés, para acabar formando el equipo del peligro. Desde luego que dios los cria y ellos se juntan. Una vez unidas el hambre con las ganas de comer, lo mejor, buscar la ubicación correcta para no perdernos demasiado. Y así la grada del SonarPub se convierte en mi especial hervidero de emociones. Sentir a la música entrando por tus poros, adorar a la gente que te rodea y sentirse volar con los pies en el suelo. Empezar a bailar moviendo la camiseta, como quien baila un fandango a ritmo de música electrónica. A pesar de ir igual que todos, inspirar cara de confianza para ser la depositaria del dinero, las tarjetas y los móviles de mis nuevos amigos de la noche, o ya casi del día. Seguir; seguir siempre, y siempre seguir bailando, lo que sea. No ser consciente de que ya es de día, y de que necesitas unas gafas de sol, darte cuenta de que no tienes el ataque de hambre propio de tus resacas tempraneras, y de que no era un acto gratuito el hecho de que en la entrada regalasen toneladas de chicles. Y pasan las horas y alguien te requiere por teléfono, alguien que no puede entender que sólo has nacido para vivir ese momento, y que no quieres saber nada más de nadie, excepto del tridente del horror que ya a primeras horas de la mañana empieza a vislumbrarse como el equipo ganador del festival. Unas ganas terribles de besar a los que están a mi alrededor, especialmente a un chico que se empeña en conquistarme sin querer. Y un beso que llega robado en una foto, que al final era un video, y desde ahí una ganas enormes de compartir el sol contigo. Ser los últimos en salir del recinto; agradecimientos a los asistentes porque la fiesta era nuestra, y coger el tren de vuelta a Barcelona una hora y media después. Un vagón lleno de nuevos amigos, y perderse por el Gótico hasta llegar al Carrer Templaris, donde las estanterías están decoradas con polvos mágicos, y donde el régimen de alojamiento y desayuno nos invita a chucherías, chupa-chups rellenos de chicle y otro tipo de golosinas algo menos infantiles. Bailar y cantar, y sentir. Sólo eso, y sin embargo, tan bien. Cuando parece que la gente empieza a desfallecer, el tridente del horror se viene arriba, se crece con el sol, y con el avituallamiento necesario para que las piernas no se nos paren, nos reincorporamos al Sónar de Dia, de menor calidad musical, pero de mejor ambiente. Sol, cerveza, y no poder parar nunca. Si, amigo, en algún momento habrá que parar, pero ahora no. Verte sonreir, y ver cómo me miras por encima de tus gafas de sol prestadas. El mejor regalo en la lluvia de sentidos en la que estoy inmersa. Tener tus ojos presentes en todo momento, sentir que tengo que cuidarte, y que no puedes perderte. Empieza a llegar el bajón; normal, llevamos mil años dándolo todo, y ahora sólo necesitamos descansar, pero parar todavía no. Y así nos relajamos en el cesped artificial, y luego en un sofá, y cuando de verdad ya no podemos más, nos retiramos a los aposentos de Silvia, y sin cenar ni nada, nos tomamos alguna que otra copa. Para aquellos entonces ya conozco tu conflicto interno, y me molesta no poder hacer nada para solucionarlo. Me duele saber que te arrepentirás hagas lo que hagas, así que espero no ser yo la que tenga que arrepentirse de nada. Y así es como, finalmente, te haces un rincón a mi lado, y que siga contando cosas ahora, estaría ya de más.
Así que salto a la paella del domingo, a la Barceloneta que tenía ganas de unos fiesteros como nosotros, y las últimas copas que van de la mano con las últimas miradas a escondidas de los demás. Una despedida apagada, pero con la sensación de no haber perdido en absoluto el tiempo.
Cuando todo parecía que sería relativamente tranquilo, el equipo alcoyano se juntaba con la Olga, gambitera de apellido, para bailotear las mejores sesiones del Sónar 2010. Sorpresa con LCD Soundsystem, y más aún con Plastikman. Qué pasa en Barcelona si alguien te pilla robándole el cubata, pues, exceptuando que sea un pamplonica, pasa que te quiere romper la cara. Y así es como el equipo alcoyano se junta con el pamplonés, para acabar formando el equipo del peligro. Desde luego que dios los cria y ellos se juntan. Una vez unidas el hambre con las ganas de comer, lo mejor, buscar la ubicación correcta para no perdernos demasiado. Y así la grada del SonarPub se convierte en mi especial hervidero de emociones. Sentir a la música entrando por tus poros, adorar a la gente que te rodea y sentirse volar con los pies en el suelo. Empezar a bailar moviendo la camiseta, como quien baila un fandango a ritmo de música electrónica. A pesar de ir igual que todos, inspirar cara de confianza para ser la depositaria del dinero, las tarjetas y los móviles de mis nuevos amigos de la noche, o ya casi del día. Seguir; seguir siempre, y siempre seguir bailando, lo que sea. No ser consciente de que ya es de día, y de que necesitas unas gafas de sol, darte cuenta de que no tienes el ataque de hambre propio de tus resacas tempraneras, y de que no era un acto gratuito el hecho de que en la entrada regalasen toneladas de chicles. Y pasan las horas y alguien te requiere por teléfono, alguien que no puede entender que sólo has nacido para vivir ese momento, y que no quieres saber nada más de nadie, excepto del tridente del horror que ya a primeras horas de la mañana empieza a vislumbrarse como el equipo ganador del festival. Unas ganas terribles de besar a los que están a mi alrededor, especialmente a un chico que se empeña en conquistarme sin querer. Y un beso que llega robado en una foto, que al final era un video, y desde ahí una ganas enormes de compartir el sol contigo. Ser los últimos en salir del recinto; agradecimientos a los asistentes porque la fiesta era nuestra, y coger el tren de vuelta a Barcelona una hora y media después. Un vagón lleno de nuevos amigos, y perderse por el Gótico hasta llegar al Carrer Templaris, donde las estanterías están decoradas con polvos mágicos, y donde el régimen de alojamiento y desayuno nos invita a chucherías, chupa-chups rellenos de chicle y otro tipo de golosinas algo menos infantiles. Bailar y cantar, y sentir. Sólo eso, y sin embargo, tan bien. Cuando parece que la gente empieza a desfallecer, el tridente del horror se viene arriba, se crece con el sol, y con el avituallamiento necesario para que las piernas no se nos paren, nos reincorporamos al Sónar de Dia, de menor calidad musical, pero de mejor ambiente. Sol, cerveza, y no poder parar nunca. Si, amigo, en algún momento habrá que parar, pero ahora no. Verte sonreir, y ver cómo me miras por encima de tus gafas de sol prestadas. El mejor regalo en la lluvia de sentidos en la que estoy inmersa. Tener tus ojos presentes en todo momento, sentir que tengo que cuidarte, y que no puedes perderte. Empieza a llegar el bajón; normal, llevamos mil años dándolo todo, y ahora sólo necesitamos descansar, pero parar todavía no. Y así nos relajamos en el cesped artificial, y luego en un sofá, y cuando de verdad ya no podemos más, nos retiramos a los aposentos de Silvia, y sin cenar ni nada, nos tomamos alguna que otra copa. Para aquellos entonces ya conozco tu conflicto interno, y me molesta no poder hacer nada para solucionarlo. Me duele saber que te arrepentirás hagas lo que hagas, así que espero no ser yo la que tenga que arrepentirse de nada. Y así es como, finalmente, te haces un rincón a mi lado, y que siga contando cosas ahora, estaría ya de más.
Así que salto a la paella del domingo, a la Barceloneta que tenía ganas de unos fiesteros como nosotros, y las últimas copas que van de la mano con las últimas miradas a escondidas de los demás. Una despedida apagada, pero con la sensación de no haber perdido en absoluto el tiempo.
dimecres, 9 de juny del 2010
Gran Foc
Trobar els teus ulls enormes brillant com una estrela al cel negre d'una nit molt i molt clara.
Un abraç.
Aquesta és la nostra retrobada, més de sis mesos després d'alguna festa perduda en un antic pis teu (ah, no, teu no), o d'una trobada inesperada al carrer Ferran. No me'n recorde. La qüestió és que estàs davant meu, tan guapo com sempre, explicant-me que has marxat a Gante a viure, enamorat perdut d'una noieta belga.
Quina gràcia que em senta tan amiga teua quan pot ser no t'he vist més de deu vegades. Quina gràcia que el nostre deute pendent s'haja esvaït en el temps... un desencant que no trenca la nostra conversa sincera i màgica, que em fa pensar que tot resulta encara més graciós perquè mai hem arribat més enllà de dir-nos algunes barbaritats quan l'alcohol ens ha tocat d'a prop. M'agrada vore que confies en mi, i jo en tu. I com riem en explicar-te la cita a cegues que vaig tenir a aquell bar en el qual ara ens trobem escoltant una jam session de músics bastants frikis.
La cara que poses mentre toques el baix, i la mirada, una única, que m'has enviat des de l'escenari. Somrius i baveges per aquesta altra noia que et té suspès en l'aire. Què tanguero eres, i quina forma tan exhausta de sentir que tens.
Finalment, un acomiadament ràpid, desitjant-te que pugues recuperar-te dels teus ronyons, i així anar a prendre l'etern cafè que ens devem a soles a qualsevol indret d'aquesta loca Barcelona.
Un abraç.
Aquesta és la nostra retrobada, més de sis mesos després d'alguna festa perduda en un antic pis teu (ah, no, teu no), o d'una trobada inesperada al carrer Ferran. No me'n recorde. La qüestió és que estàs davant meu, tan guapo com sempre, explicant-me que has marxat a Gante a viure, enamorat perdut d'una noieta belga.
Quina gràcia que em senta tan amiga teua quan pot ser no t'he vist més de deu vegades. Quina gràcia que el nostre deute pendent s'haja esvaït en el temps... un desencant que no trenca la nostra conversa sincera i màgica, que em fa pensar que tot resulta encara més graciós perquè mai hem arribat més enllà de dir-nos algunes barbaritats quan l'alcohol ens ha tocat d'a prop. M'agrada vore que confies en mi, i jo en tu. I com riem en explicar-te la cita a cegues que vaig tenir a aquell bar en el qual ara ens trobem escoltant una jam session de músics bastants frikis.
La cara que poses mentre toques el baix, i la mirada, una única, que m'has enviat des de l'escenari. Somrius i baveges per aquesta altra noia que et té suspès en l'aire. Què tanguero eres, i quina forma tan exhausta de sentir que tens.
Finalment, un acomiadament ràpid, desitjant-te que pugues recuperar-te dels teus ronyons, i així anar a prendre l'etern cafè que ens devem a soles a qualsevol indret d'aquesta loca Barcelona.
dilluns, 7 de juny del 2010
Plataforma, etc.
Plataforma és l'ambaixada d'Hospitalet a Barcelona. Quillos i quillas, amb un toc alternatiu, això sí, omplien l'obscuritat del bar-musical. Vaja tela amb el musicote, que ni l'orquestra Montecarlo el dia de Sant Jordi en la Plaça de Dins...
La qualitat de l'antro es resumeix si dic que en aquest garito ningú lligava; no per falta d'oportunitats, sinó perquè ningú estava interessat en l'altre. La missió de la nit era sobreviure al terrible Dj, que va ubicar la nostra petició de Los Planetas després de El Canto del Loco; per no parlar del rockabilly, fastigós, sobre tot per la suor que exhumava la sala. Només vam poder aguantar durant dos hores aquell petit infern, però el millor que vam fer va ser eixir d'allà, a prendre el merescut esmorzar que tanta suor ens havia creat l'estressant pista de ball.
El Rincón del Artista, ens va acollir amb els braços oberts, mentre entràvem camuflats dels Mossos que hi havia a la cantonada d'enfront. Frankfurts, sandwich italià, bacon i formatge i un vegetal, amb coca-coles, aigües (per anar ofegant la resaca) i una birra. Sense cap dubte, i després del nou bar/teteria/borracheria del Taj, el millor de la nit. Poc després, fer-se amics dels borratxos de la taula del costat, que beuen cubates a ritme d'una sessió de steps; a continuació admirar com dos prostitutes mega-buenorres menjen tota la fritanga del món, i després els de Santo Domingo i Mèxic que seuen amb nosaltres, per convidar-nos a anar a l'after 'Merci' de Viladecans. Massa pa' la carabassa.
Fent un mutis por el forro, no sense continuar admirant les fotos dels artistes que omplen el bar (Falete, Pedro Ruiz, Isabel Pantoja, Karina...), sortim i és molt de dia. Quan les coses no podien ser més frikis, ens trobem amb un gos com aquells que teníem de petits, que amb dos piles feien un parell de passos endavant, per fer una voltereta endarrere, amb la diferència de que aquest era de veritat.
Arribem a la Rambla, i uns giris estan liant-la parda a un balcó, però sembla que no ens deixaran pujar, així que tirem cap a la Plaça Reial, i trobem a un senyor de la neteja cívica de Barcelona, recollint dotzenes de llaunes de cervesa flotant a la font de la plaça. Al costat dret, trobem un rastro improvisat, a on pots trobar des d'una planxa de ferro antiga i super petita, a uns texans robats ves a saber a on. Encara hem d'agrair que hores després començarà a ploure, perquè sinó ja estaria pegant un sol increïble. Millor anar-se'n ja a dormir.
La qualitat de l'antro es resumeix si dic que en aquest garito ningú lligava; no per falta d'oportunitats, sinó perquè ningú estava interessat en l'altre. La missió de la nit era sobreviure al terrible Dj, que va ubicar la nostra petició de Los Planetas després de El Canto del Loco; per no parlar del rockabilly, fastigós, sobre tot per la suor que exhumava la sala. Només vam poder aguantar durant dos hores aquell petit infern, però el millor que vam fer va ser eixir d'allà, a prendre el merescut esmorzar que tanta suor ens havia creat l'estressant pista de ball.
El Rincón del Artista, ens va acollir amb els braços oberts, mentre entràvem camuflats dels Mossos que hi havia a la cantonada d'enfront. Frankfurts, sandwich italià, bacon i formatge i un vegetal, amb coca-coles, aigües (per anar ofegant la resaca) i una birra. Sense cap dubte, i després del nou bar/teteria/borracheria del Taj, el millor de la nit. Poc després, fer-se amics dels borratxos de la taula del costat, que beuen cubates a ritme d'una sessió de steps; a continuació admirar com dos prostitutes mega-buenorres menjen tota la fritanga del món, i després els de Santo Domingo i Mèxic que seuen amb nosaltres, per convidar-nos a anar a l'after 'Merci' de Viladecans. Massa pa' la carabassa.
Fent un mutis por el forro, no sense continuar admirant les fotos dels artistes que omplen el bar (Falete, Pedro Ruiz, Isabel Pantoja, Karina...), sortim i és molt de dia. Quan les coses no podien ser més frikis, ens trobem amb un gos com aquells que teníem de petits, que amb dos piles feien un parell de passos endavant, per fer una voltereta endarrere, amb la diferència de que aquest era de veritat.
Arribem a la Rambla, i uns giris estan liant-la parda a un balcó, però sembla que no ens deixaran pujar, així que tirem cap a la Plaça Reial, i trobem a un senyor de la neteja cívica de Barcelona, recollint dotzenes de llaunes de cervesa flotant a la font de la plaça. Al costat dret, trobem un rastro improvisat, a on pots trobar des d'una planxa de ferro antiga i super petita, a uns texans robats ves a saber a on. Encara hem d'agrair que hores després començarà a ploure, perquè sinó ja estaria pegant un sol increïble. Millor anar-se'n ja a dormir.
dissabte, 5 de juny del 2010
Be Cool
Arribar a una sala de concerts buida no pot ser un bon senyal. Davant la promesa de 7 hores de música per 7 euros, et preguntes si finalment no serà un preu molt alt. Un teloner, Asimo, jove, sol, amb un final terrible (ho senc, només vaig vore el final). Uns Anika Sade que ho fan bé, en la que ja veig que és la seva línia d'actuació: tres postmoderns tocant des de la distància escènica i sota alguna sol·licitud de proximitat al públic. Finalment, els Astradyne. Cap de cartell, productors i promotors de la sessió, i punt de trobada de la modernitat new wave del barri de Gràcia i la contornà.
Era com un concert massa esperat com per a aprofitar-lo per deslluir-se tant com ho van fer. Dos concerts cancel·lats els darrers mesos, per acabar fent-ho millor al terrat del bar a on treballen. Un recinte amb molt mala acústica, replet de moderns i modernes, fastigosos la majoria d'ella, encara que ja sabem que són dos les que més fàstic donen. Són un grup massa endogàmic, com per poder accedir-hi, encara que, amb els pas del darrers mesos, gairebé ja coneixem a tothom, i ells a nosaltres també. Converses molt cops forçades, i mirades de gent que mai ens consideraria lo suficientment modernes com per ser dignes de que es dirigeixen a nosaltres. Noies-titelles que ballen al ritme ofegat d'un cantant que no sap tirar endavant amb el concert perquè el so no es bo, perquè el teclista s'equivoca (no només a l'escenari) o perquè simplement no estan preparats per donar la talla. El que està clar, és que LA FALTA DE ESTILO ES UN PECADO CAPITAL.
Una lliçó que molts dels que estaven allà, deurien aprendre.
Era com un concert massa esperat com per a aprofitar-lo per deslluir-se tant com ho van fer. Dos concerts cancel·lats els darrers mesos, per acabar fent-ho millor al terrat del bar a on treballen. Un recinte amb molt mala acústica, replet de moderns i modernes, fastigosos la majoria d'ella, encara que ja sabem que són dos les que més fàstic donen. Són un grup massa endogàmic, com per poder accedir-hi, encara que, amb els pas del darrers mesos, gairebé ja coneixem a tothom, i ells a nosaltres també. Converses molt cops forçades, i mirades de gent que mai ens consideraria lo suficientment modernes com per ser dignes de que es dirigeixen a nosaltres. Noies-titelles que ballen al ritme ofegat d'un cantant que no sap tirar endavant amb el concert perquè el so no es bo, perquè el teclista s'equivoca (no només a l'escenari) o perquè simplement no estan preparats per donar la talla. El que està clar, és que LA FALTA DE ESTILO ES UN PECADO CAPITAL.
Una lliçó que molts dels que estaven allà, deurien aprendre.
dilluns, 31 de maig del 2010
dimecres, 26 de maig del 2010
Irse o quedarse
Pot ser el carrer Sant Ramon és l'únic carrer del món a on les prostitutes esperen la seua clientela escoltant música amb els auriculars, o en un rogle menjant pipes, algunes d'elles vestides amb xandall. M'agrada travessar el carrer fins les obres de la futura filmoteca i adonar-me que pot ser és l'única carrer del Raval que no fa olor a pixum, perquè sempre hi ha gent. Al carrer d'Enrobadors també hi ha una bona concentració de persones; segons puges, trobes a la dreta a les prostitutes, majoritàriament negres, i a l'esquerra homes autòctons, ni grans ni joves. No he estat mai al Barrio Rojo d'Amsterdam, però s'assembla per l'efecte d'aparador de dones. Els bars que obren divendres i dissabtes nits, estan tancats, i a mitja tarda trobes oberts bars com l'Alegria, a on veus a tres o quatre calamitats ravaleres, i a un borratxo baixet i grassonet, d'uns 66 anys ballant al ritme d'alguna cançó de cassette de gasolinera. Em mira, i em somriu, dient algun destrellat que no entenc. Li torne el somriure, pensant que a València no vaig saber, no vaig voler, o no va ser el moment de trobar aquest tipus de carrers i racons ferits d'una ciutat. Ara pense com seria tornar a Benimaclet, o a Russafa, o al Carme. Tindre un àtic a mitges amb tots aquells amb qui he parlat de llogar un pis davant de dos o tres copetes de mistela. No se a què respon aquesta eterna aparició de veure'm vivint a la meua València corrupta.
dimarts, 25 de maig del 2010
i ja està?
La veritat és que aquell dia que vas marxar del meu antic pis, oblidant les teves claus a la tauleta de nit, vaig pensar que era l'oportunitat perfecta per tornar a veure't. El problema és que en acomiadar-nos ni tu ni jo ens vam demanar res. No recordo ni si ens vam donar algun petó a la porta; només sé que vas tornar quan jo era a la dutxa, i vaig haver de córrer per tornar a veure't. Tota banyada com anava, no vaig tenir collons per dir-te res més que cóm havies trobat el timbre. Vaja xorrada. Vas marxar i com no, sempre va bé penedir-se d'allò que no has fet.
No relataré la resta de cops que ens hem vist perquè no podria dir res més a banda de que em vas ignorar, diguem-ne, bastant. En canvi, va haver un dia que vam estar parlant, vam tenir una d'aquelles converses que em fan pensar que ens coneixem des de fa més temps. Aquell dia vas tornar a desaparèixer, però amb el meu telèfon a la butxaca. No se quina relació pot haver, però sembla que m'atreuen els homes que no tenen mòbil; diguem-ne que així és tot una miqueta més complicat. Estava clar, no el faries servir, i jo no em presentaria allà a on vas dir que estaries treballant, perquè ja et vaig dir que la vergonya no em deixaria.
Ens tornem a vore, guarde la distància prudencial fins que m'insinues que sempre acabem trobant-nos, i et responc que sempre acabe buscant-te. Quina sorpresa quan m'expliques allò de que indagant per Internet, has trobat el meu correu; ja m'explicaràs quin sentit té que el busques, i no el faces servir.
I efectivament, triguem unes horetes, però acabem trobant-nos. Tímid i vergonyosa avancen per Via Laietana a menjar-se un frankfurt, mentre parlem de xorrades més o menys proporcionals a la borratxera que hem agafat. I agafem el llit amb poques ganes, que ja és molt tard; però de sobte, dius coses que m'agrada escoltar i ens emboliquem en un nòrdic per al qual ja fa massa calor. Deuen ser les onze del matí d'un solejat dissabte, i et sento respirar-me la nuca. Deuen ser les dos del migdia quan ens mirem amb els ulls encesos i algun somriure que s'aproxima a un bon dia. M'agrada veure't liar-te un cigarro sobre el meu pit, i la teua esquena mentre t'estàs vestint. I no vull que marxes sense dir-me que podríem tornar a veure'ns. I sota la nova porta de casa, afirmes tenir el meu correu; un petó, un adéu, i ja està?
No relataré la resta de cops que ens hem vist perquè no podria dir res més a banda de que em vas ignorar, diguem-ne, bastant. En canvi, va haver un dia que vam estar parlant, vam tenir una d'aquelles converses que em fan pensar que ens coneixem des de fa més temps. Aquell dia vas tornar a desaparèixer, però amb el meu telèfon a la butxaca. No se quina relació pot haver, però sembla que m'atreuen els homes que no tenen mòbil; diguem-ne que així és tot una miqueta més complicat. Estava clar, no el faries servir, i jo no em presentaria allà a on vas dir que estaries treballant, perquè ja et vaig dir que la vergonya no em deixaria.
Ens tornem a vore, guarde la distància prudencial fins que m'insinues que sempre acabem trobant-nos, i et responc que sempre acabe buscant-te. Quina sorpresa quan m'expliques allò de que indagant per Internet, has trobat el meu correu; ja m'explicaràs quin sentit té que el busques, i no el faces servir.
I efectivament, triguem unes horetes, però acabem trobant-nos. Tímid i vergonyosa avancen per Via Laietana a menjar-se un frankfurt, mentre parlem de xorrades més o menys proporcionals a la borratxera que hem agafat. I agafem el llit amb poques ganes, que ja és molt tard; però de sobte, dius coses que m'agrada escoltar i ens emboliquem en un nòrdic per al qual ja fa massa calor. Deuen ser les onze del matí d'un solejat dissabte, i et sento respirar-me la nuca. Deuen ser les dos del migdia quan ens mirem amb els ulls encesos i algun somriure que s'aproxima a un bon dia. M'agrada veure't liar-te un cigarro sobre el meu pit, i la teua esquena mentre t'estàs vestint. I no vull que marxes sense dir-me que podríem tornar a veure'ns. I sota la nova porta de casa, afirmes tenir el meu correu; un petó, un adéu, i ja està?
diumenge, 2 de maig del 2010
Diumenge al matí.
Manuel Delgado (autor de La ciudad mentirosa. Fraude y miseria del 'modelo Barcelona') cree que las ciudades son casi siempre demográficamente insuficientes: "Eso implica que son, por definición, heterogenéticas, es decir, se nutren de poblaciones que llegan hasta ellas para garantizar su simple supervivencia. Por supuesto que llegan a ella poblaciones empobrecidas, pero no es sólo porque éstas necesiten desplazarse para sobrevivir, sino porque las propias ciudades, y el mercado de trabajo formal o informal que suponen, las atraen"
(...)
En España, como en el resto de Europa, aumentan los casos de activismo y participación ciudadana, que Ana Méndez de Andrés ha recogido en el volumen Urbanacción. Pero la participación ciudadana tiene muchas caras. En las últimas semanas, el único activismo que le ha quedado a la antigua regidora del Distrito Ciutat Vella (centro histórico) de Barcelona ha sido el de dimitir. A pesar de patearse a diario la ciudad, a pesar de acercarse a conocer los problemas desde los dos lados: el de las prostitutas y el de la gente del barrio, el de los comerciantes que se abrazan al turismo y el de los vecinos que no pueden vivir por la invasión de los turistas, la socialista Itziar González no pudo con la falta de apoyo de su partido. Curtida en negociaciones ciudadanas que desembozaron transformaciones de barrios barceloneses –como la plaza de Lesseps–, la arquitecta no ha podido regenerar el barrio donde tiene su propia casa. No es fácil hacer democracia en una ciudad. La falta de diversidad simplifica la ciudad. Pero también la empobrece. Hoy, en Barcelona, tras proyectos que lograron recuperar la ciudad para los ciudadanos, el redescubrimiento del mar y la reconversión de los edificios industriales, muchos barceloneses han asistido, atónitos, a la conversión de la ciudad en un destino de turismo de botellón. Como apunta Francesc Muñoz: "La ciudad intenta sobrevivir a su propia marca".
(EL PAÍS SEMANAL; 2/05/2010).
Sota les pancartes de "Volem un barri digne" el Raval demana des de fa anys la rehabilitació i recuperació dels seus espaïs com a espaïs de vida digne, encara que no se si els que pregonen aquest "barri digne" volen o no fer fora a tots els immigrants, que per raons d'habitatge barat i per la xarxa social que s'ha anat creant, han anat assentant-se a on els han deixat. Són els pisos els que escullen a les persones, i no al revés. Tendim a vore als immigrants com als agents socials culpables de la olor a pixum que fa el barri, més que res la part sud del Raval, i com als traficants de drogues, maleants, carteristes, etc. I és clar que d'aquestos n'hi han, però estaria bé preguntar-se perquè. També seria bo saber que si s'ha recuperat el teixit del petit comerç al Raval és pel 47% de la seua població, que és immigrant.
L'ocupació social heterogènia del Raval es remunta a la Revolució Industrial, quan va iniciar-se la construcció d'un barri rectilini, sense places ni espais lliures, amb una trama edificadora molt densa, que amb la superpoblació proletària del moment, va requerir de construccions il·legals sobre les cases populars, construccions a patis i lloguer de les golfes. Si bé, en aquell moment, el Raval encara lluitava per ser un barri bohemi i cèntric, afamat pels seus cafès i per les seves prostitutes, com La Monyos, que a principis dels segle XX va causar un autèntic furor al barri, pel qual es passejava engal·lanada amb les flors que li regalaven els floristes de les Rambles, i que ella es posava al seu característic monyo. Eres más famosa que La Moños. Actualment dóna nom a un bar dominicà que hi ha al carrer Hospital, i fins i tot, té una figura al Museu de Cera.
Definitivament, el barri va donar pas a la degradació, agreujada per la nova política urbanística que promovia abandonar el centre per anar a viure a la perifèria residencial de la ciutat. Les drogues van inundar el barri, fins que Barcelona va ser la seu dels Jocs Olímpics l'any 1992, i les autoritats locals van decidir crear alguns espais com ara el MACBA (en ment des de feia ja unes dècades) i el CCCB, que va obrir les seues portes com a alternativa cultural a la ressaca dels JJ.OO., i mentre Barcelona tractava de fer front a l'incendi del Liceu. Al voltant d'aquestos enclaus culturals, es presentava un barri amb la cara rentada, i donava pas al desig de molt barcelonins de tornar a viure al centre, a un centre que, ara, tornaven a considerar seu. Una part del barri gentrificada, amb moltes més cases restaurades que mantenien la seva morfologia externa, ampliades, "higienitzades" al cap i a la fi. I aquest canvi, junt amb la neteja i inauguració de la Rambla del Raval l'any 2000, va suposar principalment l'ampliació del ghetto de la part sud del barri, a on visc jo. En qualsevol cas, la tendència urbanística a la part sud és doble: lloguer de pisos en mal estat per a immigrants, i remodelació d'edificis per a grups socio-econòmics benestants per especular una mica. No diria que la inversió en equipaments en aquesta part del barri és baixa; la presència policial és latent, i també la dels guiris, que més aviat són els que ens molesten amb les seves incansables vacances.
Com afirma M. Delgado, els immigrant són un nutrient més de la ciutat, els necessiten / necessitem per garantir la seua / nostra supervivència. Però jo també sóc de fora, també he vingut motivada per altres que van venir abans que jo, i també sóc un nutrient més de la ciutat, m'aprofite d'ella, de les seues infraestructures i dels seus espais, com s'aprofita ella de mi. Encara que crec que a ella li resulta més senzilla aquesta estranya forma de parasitisme; jo, després de quasi dos anys ací encara no n'he tret tot el profit que ella està traient de mi. Barcelona no et faces la xula, hòstia.
(...)
En España, como en el resto de Europa, aumentan los casos de activismo y participación ciudadana, que Ana Méndez de Andrés ha recogido en el volumen Urbanacción. Pero la participación ciudadana tiene muchas caras. En las últimas semanas, el único activismo que le ha quedado a la antigua regidora del Distrito Ciutat Vella (centro histórico) de Barcelona ha sido el de dimitir. A pesar de patearse a diario la ciudad, a pesar de acercarse a conocer los problemas desde los dos lados: el de las prostitutas y el de la gente del barrio, el de los comerciantes que se abrazan al turismo y el de los vecinos que no pueden vivir por la invasión de los turistas, la socialista Itziar González no pudo con la falta de apoyo de su partido. Curtida en negociaciones ciudadanas que desembozaron transformaciones de barrios barceloneses –como la plaza de Lesseps–, la arquitecta no ha podido regenerar el barrio donde tiene su propia casa. No es fácil hacer democracia en una ciudad. La falta de diversidad simplifica la ciudad. Pero también la empobrece. Hoy, en Barcelona, tras proyectos que lograron recuperar la ciudad para los ciudadanos, el redescubrimiento del mar y la reconversión de los edificios industriales, muchos barceloneses han asistido, atónitos, a la conversión de la ciudad en un destino de turismo de botellón. Como apunta Francesc Muñoz: "La ciudad intenta sobrevivir a su propia marca".
(EL PAÍS SEMANAL; 2/05/2010).
Sota les pancartes de "Volem un barri digne" el Raval demana des de fa anys la rehabilitació i recuperació dels seus espaïs com a espaïs de vida digne, encara que no se si els que pregonen aquest "barri digne" volen o no fer fora a tots els immigrants, que per raons d'habitatge barat i per la xarxa social que s'ha anat creant, han anat assentant-se a on els han deixat. Són els pisos els que escullen a les persones, i no al revés. Tendim a vore als immigrants com als agents socials culpables de la olor a pixum que fa el barri, més que res la part sud del Raval, i com als traficants de drogues, maleants, carteristes, etc. I és clar que d'aquestos n'hi han, però estaria bé preguntar-se perquè. També seria bo saber que si s'ha recuperat el teixit del petit comerç al Raval és pel 47% de la seua població, que és immigrant.
L'ocupació social heterogènia del Raval es remunta a la Revolució Industrial, quan va iniciar-se la construcció d'un barri rectilini, sense places ni espais lliures, amb una trama edificadora molt densa, que amb la superpoblació proletària del moment, va requerir de construccions il·legals sobre les cases populars, construccions a patis i lloguer de les golfes. Si bé, en aquell moment, el Raval encara lluitava per ser un barri bohemi i cèntric, afamat pels seus cafès i per les seves prostitutes, com La Monyos, que a principis dels segle XX va causar un autèntic furor al barri, pel qual es passejava engal·lanada amb les flors que li regalaven els floristes de les Rambles, i que ella es posava al seu característic monyo. Eres más famosa que La Moños. Actualment dóna nom a un bar dominicà que hi ha al carrer Hospital, i fins i tot, té una figura al Museu de Cera.
Definitivament, el barri va donar pas a la degradació, agreujada per la nova política urbanística que promovia abandonar el centre per anar a viure a la perifèria residencial de la ciutat. Les drogues van inundar el barri, fins que Barcelona va ser la seu dels Jocs Olímpics l'any 1992, i les autoritats locals van decidir crear alguns espais com ara el MACBA (en ment des de feia ja unes dècades) i el CCCB, que va obrir les seues portes com a alternativa cultural a la ressaca dels JJ.OO., i mentre Barcelona tractava de fer front a l'incendi del Liceu. Al voltant d'aquestos enclaus culturals, es presentava un barri amb la cara rentada, i donava pas al desig de molt barcelonins de tornar a viure al centre, a un centre que, ara, tornaven a considerar seu. Una part del barri gentrificada, amb moltes més cases restaurades que mantenien la seva morfologia externa, ampliades, "higienitzades" al cap i a la fi. I aquest canvi, junt amb la neteja i inauguració de la Rambla del Raval l'any 2000, va suposar principalment l'ampliació del ghetto de la part sud del barri, a on visc jo. En qualsevol cas, la tendència urbanística a la part sud és doble: lloguer de pisos en mal estat per a immigrants, i remodelació d'edificis per a grups socio-econòmics benestants per especular una mica. No diria que la inversió en equipaments en aquesta part del barri és baixa; la presència policial és latent, i també la dels guiris, que més aviat són els que ens molesten amb les seves incansables vacances.
Com afirma M. Delgado, els immigrant són un nutrient més de la ciutat, els necessiten / necessitem per garantir la seua / nostra supervivència. Però jo també sóc de fora, també he vingut motivada per altres que van venir abans que jo, i també sóc un nutrient més de la ciutat, m'aprofite d'ella, de les seues infraestructures i dels seus espais, com s'aprofita ella de mi. Encara que crec que a ella li resulta més senzilla aquesta estranya forma de parasitisme; jo, després de quasi dos anys ací encara no n'he tret tot el profit que ella està traient de mi. Barcelona no et faces la xula, hòstia.
divendres, 16 d’abril del 2010
Joyeux Anniversaire
Ja fa sis anys d’aquell aniversari sota la pluja en un poble de la costa daurada; avui fa sis anys celebràvem el teu aniversari; només feies 21 anys.
Ens vas convidar a llaminadures i un cop més vas conquerir un quants cors; cors amb els que vaig haver de fer front els anys que van seguir aquell campament de voluntaris disposats a bufar-se amb dos cerveses, i a morrejar-se ens banys obscurs i ascensors claustrofòbics.
Recorde un massatge sota una taula, i unes carícies perdudes en un sofà. Passions descontrolades perquè mai les havíem sentit. Érem uns autèntics desconeguts en l’art de conquerir als demés, i sense més pretensions, ho vam intentar, arribant a embolicar-ho tot massa, però no el suficient.
Diria que es deia Luismi el noi deforme amb el que et vaig desitjar un feliç aniversari, cantant com a bojos, després d’haver dormit separats per les meues inquietuds infidels. Estaves seriós i distant. Ja mai va ser el mateix. Luismi (o era Juanmi?) va començar a dir-me Lilo; jugàvem a ser Lilo & Stich, mentre tu te’n anaves amb un altra. Jo havia de fer com que no m’importava, i no sabia. Em sentia estúpida com tants cops m’he sentit, i no ho vas voler veure.
Vam acabar el campament, tu amb un any de més i una nota meua a la butxaca, i jo amb el desfici de qui volia canviar-ho tot per tu. En set dies em vas donar tot el que encara no havia vist, vas ser el primer en moltes coses. Vas despertar una màgia obscura i cega envers la teua persona, el teu somriure, les teus mans.
Ara em ric, tants anys després, de tot el que ha passat. De tota la màgia que vam saber trencar, que vam saber construir, que vas saber enviar a la merda. Encara avui tinc present la roba que portaves aquells dies, i la olor a xiquet que has fet sempre.
Ens vas convidar a llaminadures i un cop més vas conquerir un quants cors; cors amb els que vaig haver de fer front els anys que van seguir aquell campament de voluntaris disposats a bufar-se amb dos cerveses, i a morrejar-se ens banys obscurs i ascensors claustrofòbics.
Recorde un massatge sota una taula, i unes carícies perdudes en un sofà. Passions descontrolades perquè mai les havíem sentit. Érem uns autèntics desconeguts en l’art de conquerir als demés, i sense més pretensions, ho vam intentar, arribant a embolicar-ho tot massa, però no el suficient.
Diria que es deia Luismi el noi deforme amb el que et vaig desitjar un feliç aniversari, cantant com a bojos, després d’haver dormit separats per les meues inquietuds infidels. Estaves seriós i distant. Ja mai va ser el mateix. Luismi (o era Juanmi?) va començar a dir-me Lilo; jugàvem a ser Lilo & Stich, mentre tu te’n anaves amb un altra. Jo havia de fer com que no m’importava, i no sabia. Em sentia estúpida com tants cops m’he sentit, i no ho vas voler veure.
Vam acabar el campament, tu amb un any de més i una nota meua a la butxaca, i jo amb el desfici de qui volia canviar-ho tot per tu. En set dies em vas donar tot el que encara no havia vist, vas ser el primer en moltes coses. Vas despertar una màgia obscura i cega envers la teua persona, el teu somriure, les teus mans.
Ara em ric, tants anys després, de tot el que ha passat. De tota la màgia que vam saber trencar, que vam saber construir, que vas saber enviar a la merda. Encara avui tinc present la roba que portaves aquells dies, i la olor a xiquet que has fet sempre.
Els milers de quilòmetres que ens tenen separats ens permeten continuar jugant amb paraules sinceres i confiances, a vegades de més, a vegades de menys. Passarà el temps i ja mai seràs ningú; tampoc mai seràs l’adolescent que vaig conèixer a Salou, ni tampoc mai em miraràs com quan vaig tornar de Bèlgica, després de 24 dies separats que van ser una bogeria absoluta per als dos. Supose que mai més seré Lilo, i que mai més viurem en el somni que vam crear, i que no sabíem que vivíem.
P.D. Aquest any, no tinc la teua adreça i no puc enviar-te un mapa de les coses que em queden per mostrar-te. M’haguera agradat escriure’t alguna cosa decent, però només ha sortit açò. Feliç aniversari.
dilluns, 5 d’abril del 2010
Lola
La Pasqua asseguda en una cadira de rodes; ella que portava set anys renegant de la cadira, ella que es va reclutar al domicili dels seus fills només perquè les amigues no vegueren la decrepitud dels que ella pensava que serien els seus últims anys de vida. Però la pols de la mort no arribava i la Sra. Lola canviava religiosament de casa un cop al mes. Escales a munt, escales a vall, assumint cada juliol un any més de vida i una miqueta més de silenci, envoltada per fills, nets, bisnets i tota la colla de família política.
Com una espelma que s'apaga, murmura tractant d'arribar als 92 anys. L'abuela Lola (ni iaia, ni güela, ni abuelita) perd la força de la seua veu i de la seua prosòdica manxega. Lluita davant la incomprensió d'uns i les llàgrimes d'altres. Malgrat ser la gran, la persona més gran que he conegut, ningú escolta el que vol dir. La decisió de portar-la a una llar-residència no és tan dolenta com algunes de les seues filles consideren. No és denigrant pagar perquè algú es faça càrrec de la millor forma possible d'un ser estimat. Ma mare només plora perquè després de set anys li haguera agradat que s'haguera mort tranquil·la a alguna de les cases que deuria de considerar com a seues.
Jo sempre he pensat que l'abuela arribaria als cent anys, i també que es moriria al meu llit, la qual cosa, sincerament no em fa gens de gràcia. Ara que, quan tenia sis o set anys pensava que la millor forma de solucionar la viduïtat de l'abuela Lola era buscant-li un novio, i els millor candidats per a mi sempre van ser el Rey Juan Carlos I o el Papa Juan Pablo II. Vaja tela amb els candidats, de pensar-ho ara m'horroritze; i ara que me'n adone, els dos es diuen Juan com es deia el meu desconegut abuelo.
L'abuela mai es va treure un noviet, però si es va treure la roba negra i algun cop va anar a ballar al centre de gent gran. El qualificatiu "gent gran" m'agrada més que el de "tercera edat". La vellesa s'allarga en el temps, i gairebé comença a durar entre 25 i 30 anys. Es necessiten serveis gerontològics adients al volum d'anys i al volum de persones que conformen aquest sector de població. Viure té sentit amb certa qualitat de vida, que s'ha de fer extensiva a la tercera i quarta edat, i si s'arriba el cas, a la cinquena edat. No es tracta d'acumular vellets en serveis residencials de merda, sinó d'oferir serveis de qualitat, a on la coordinació entre professionals socio-sanitaris i familiars garanteixen tranquil·litat i benestar a totes les parts.
Jo, de moment, em quede tranquil·la en veure a on es queda i amb qui es queda l'abuela Lola.
Com una espelma que s'apaga, murmura tractant d'arribar als 92 anys. L'abuela Lola (ni iaia, ni güela, ni abuelita) perd la força de la seua veu i de la seua prosòdica manxega. Lluita davant la incomprensió d'uns i les llàgrimes d'altres. Malgrat ser la gran, la persona més gran que he conegut, ningú escolta el que vol dir. La decisió de portar-la a una llar-residència no és tan dolenta com algunes de les seues filles consideren. No és denigrant pagar perquè algú es faça càrrec de la millor forma possible d'un ser estimat. Ma mare només plora perquè després de set anys li haguera agradat que s'haguera mort tranquil·la a alguna de les cases que deuria de considerar com a seues.
Jo sempre he pensat que l'abuela arribaria als cent anys, i també que es moriria al meu llit, la qual cosa, sincerament no em fa gens de gràcia. Ara que, quan tenia sis o set anys pensava que la millor forma de solucionar la viduïtat de l'abuela Lola era buscant-li un novio, i els millor candidats per a mi sempre van ser el Rey Juan Carlos I o el Papa Juan Pablo II. Vaja tela amb els candidats, de pensar-ho ara m'horroritze; i ara que me'n adone, els dos es diuen Juan com es deia el meu desconegut abuelo.
L'abuela mai es va treure un noviet, però si es va treure la roba negra i algun cop va anar a ballar al centre de gent gran. El qualificatiu "gent gran" m'agrada més que el de "tercera edat". La vellesa s'allarga en el temps, i gairebé comença a durar entre 25 i 30 anys. Es necessiten serveis gerontològics adients al volum d'anys i al volum de persones que conformen aquest sector de població. Viure té sentit amb certa qualitat de vida, que s'ha de fer extensiva a la tercera i quarta edat, i si s'arriba el cas, a la cinquena edat. No es tracta d'acumular vellets en serveis residencials de merda, sinó d'oferir serveis de qualitat, a on la coordinació entre professionals socio-sanitaris i familiars garanteixen tranquil·litat i benestar a totes les parts.
Jo, de moment, em quede tranquil·la en veure a on es queda i amb qui es queda l'abuela Lola.
diumenge, 28 de març del 2010
Crónica d'una nit anunciada
La imatge d'un altre noi que es diu com tu, ja oblidada, esmicolada per la pols dels anys.
La imatge de veure com es fa de dia dins d'un after cutre, amb una música molesta i sorollosa que no fa ballar. Són les 8 del matí i porte 25 hores desperta. Estic desfeta i em pregunte que estic fent a Gràcia si jo havia d'estar al Raval, dormint tranquil·leta. Un altre noi, del qual crec que no he parlat en aquest blog (perquè no s'ho ha guanyat, segur) tracta de desempolsar alguna que altra nit de sexe insistent i forçat per la maquinària drogada del seu cos. Se'l veu venir de lluny, i m'amague a qualsevol indret.
La imatge de veure't de lluny, somriure'm tant dolçament borratxo. Prefereixes marxar a casa, i jo me'n vaig amb tu. L'espabilat del que no parle en aquest blog, tracta de fotre'm setmanes de feina, autoconvidant-se a casa meua a dormir. Li dic que no, i es posa tant pesat que fins i tot, el seu amic, del que parle al blog des d'avui, li acaba dient un firme: Déjala.
I em deixa, i baixo el que va ser el meu carrer veí l'any passat i el sol m'enlluerna la visió, i aquest noi que té nom d'un altre, em pregunta sense mirar-me als ulls, i després de rondinar una miqueta, si anem a casa seva o a ma casa. Tornem al Raval en taxi; sis euros molt ben pagats. El dia està caient a sobre meu; una borratxera que s'esvaeix en un dissabte a mitges, i en veu baixa ens anem coneguen. Com que dec tenir cara de treballadora social, em conta coses de drogues i addiccions diverses; jo no sé com, però sempre acabe igual. No es pot creure que no em drogue mai; aquesta innocència del fidel consumidor de cocaïna. Com que són les 10 del matí, optem per anar a dormir, no sense haver de superar abans algunes desvergonyes de despullar-se a mitges perquè no arriben els petons ni les mans que m'espentaven contra una paret roja a la llum d'una discoteca a punt de tancar. I tanque els ulls i em ve tota la calidesa del món feta matí. El sol que lluita contra la cortina fosca, i unes mans que m'esgarrapen, com furtant-me la son i l'aliè. Veure com continua fent-se de dia entre uns braços grans m'adormen com a una xiqueta. Uns dits suaus em diuen bon dia abans que un ulls entreoberts, que desfets per la son, demanen un descans etern. Veure't baixar per la meua panxa, parar-te a parlar-me des de el meu melic, escoltar-te dir-me coses boniques... s'acaba la nit que va començar dotze hores enrere, i t'acomiades de mi amb molts petons llargs, els més intensos de tot el matí. I hores després, misteriosament, em dones les gràcies.
La imatge de veure com es fa de dia dins d'un after cutre, amb una música molesta i sorollosa que no fa ballar. Són les 8 del matí i porte 25 hores desperta. Estic desfeta i em pregunte que estic fent a Gràcia si jo havia d'estar al Raval, dormint tranquil·leta. Un altre noi, del qual crec que no he parlat en aquest blog (perquè no s'ho ha guanyat, segur) tracta de desempolsar alguna que altra nit de sexe insistent i forçat per la maquinària drogada del seu cos. Se'l veu venir de lluny, i m'amague a qualsevol indret.
La imatge de veure't de lluny, somriure'm tant dolçament borratxo. Prefereixes marxar a casa, i jo me'n vaig amb tu. L'espabilat del que no parle en aquest blog, tracta de fotre'm setmanes de feina, autoconvidant-se a casa meua a dormir. Li dic que no, i es posa tant pesat que fins i tot, el seu amic, del que parle al blog des d'avui, li acaba dient un firme: Déjala.
I em deixa, i baixo el que va ser el meu carrer veí l'any passat i el sol m'enlluerna la visió, i aquest noi que té nom d'un altre, em pregunta sense mirar-me als ulls, i després de rondinar una miqueta, si anem a casa seva o a ma casa. Tornem al Raval en taxi; sis euros molt ben pagats. El dia està caient a sobre meu; una borratxera que s'esvaeix en un dissabte a mitges, i en veu baixa ens anem coneguen. Com que dec tenir cara de treballadora social, em conta coses de drogues i addiccions diverses; jo no sé com, però sempre acabe igual. No es pot creure que no em drogue mai; aquesta innocència del fidel consumidor de cocaïna. Com que són les 10 del matí, optem per anar a dormir, no sense haver de superar abans algunes desvergonyes de despullar-se a mitges perquè no arriben els petons ni les mans que m'espentaven contra una paret roja a la llum d'una discoteca a punt de tancar. I tanque els ulls i em ve tota la calidesa del món feta matí. El sol que lluita contra la cortina fosca, i unes mans que m'esgarrapen, com furtant-me la son i l'aliè. Veure com continua fent-se de dia entre uns braços grans m'adormen com a una xiqueta. Uns dits suaus em diuen bon dia abans que un ulls entreoberts, que desfets per la son, demanen un descans etern. Veure't baixar per la meua panxa, parar-te a parlar-me des de el meu melic, escoltar-te dir-me coses boniques... s'acaba la nit que va començar dotze hores enrere, i t'acomiades de mi amb molts petons llargs, els més intensos de tot el matí. I hores després, misteriosament, em dones les gràcies.
divendres, 26 de març del 2010
ANIKA SADE
Concert al Fòrum de l'FNAC del Triangle. Petita cua per entrar, misteriosament plena de xiquets i xiquetes. No sabia que eren argentins; un d'ells, el del baix elèctric s'assembla bastant a un amic uruguaià, que també toca el baix, i també vesteix amb pantalons grisos, amb menys pitillo, això si. Fixar-me en la sensualitat del que toca aquest instrument, que sense rockandrollejar tant com el guitarrista, sense flaquejar tant els genolls, és més pèlvic, més eròtic. Fils musicals entre The Cure i Depeche Mode, que traspassen el petit auditori a on han rebut a un públic completament dispar. Un senyor que devia passar per allà i s'ha assegut en un altaveu, fent palmes durant els 45 minuts de concert. Els xiquets que ballen com si anés a acabar-se el món, embolicant-se amb els cables dels pedals i dels micròfons. Una actitud suggestiva la que mantenen aquestos tres, curiossejant entre el públic tractant de trobar algú que conegués els temes. Alguns col·legues de tota la vida super entregats i gent que envaïda pel soroll que emana per l'FNAC s'ha decidit a anar a una sessió de música desconeguda. I jo em pregunte que deuen pensar els Anika Sade, si realment és o no un plaer omplir una petita sala amb gent que no té ni idea de qui eres. Alguns temes llueixen més que uns altres, alguns defectes del tècnic de so, corregits de seguida pel guitarrista, atent, meticulós, perfeccionista. Un Mac que posa la nota electrònica, prèviament gravada, el que dóna imatge de "empaquetat", deixant fora de lloc a la improvisació.
I no podia faltar la petarda que sol omplir el Sidecar amb els seus vestits post-moderns, és més lletja que un pecat sense maquillar; filla jo si tingués eixa cara em maquillaria sempre. No hi ha res pitjor que ser moderna, i no deixar de ser-ho en cap moment. La tia estirada, dreta com un pal, com si la cosa no anés amb ella, marxa al mig del concert, fent un lleig enorme (com el que fa la seua roba). Finalment, aplaudiments, agraïments, tot molt sobri, molt apagat. Supose que no era el lloc per deixar fluir tot l'energia de Watch Out.
I no podia faltar la petarda que sol omplir el Sidecar amb els seus vestits post-moderns, és més lletja que un pecat sense maquillar; filla jo si tingués eixa cara em maquillaria sempre. No hi ha res pitjor que ser moderna, i no deixar de ser-ho en cap moment. La tia estirada, dreta com un pal, com si la cosa no anés amb ella, marxa al mig del concert, fent un lleig enorme (com el que fa la seua roba). Finalment, aplaudiments, agraïments, tot molt sobri, molt apagat. Supose que no era el lloc per deixar fluir tot l'energia de Watch Out.
Subscriure's a:
Missatges (Atom)