dijous, 18 de setembre del 2008

16.30 en Rius i Taulet

Acudo puntual, casi como a una cita a ciegas, aunque ciegos nos vayamos a quedar más tarde; ver cómo entornas los ojos, cómo tus pestañas se comen mi mirada, sentirte cerca, debajo, al lado, encima. Sentirte, de todas formas. Empujarte, girarme, convertirnos en una fiesta silenciosa, sin música, sin palabras que suban y bajen. Adiós, es la hora.
Es la hora de seguir.
Corre, entra, siéntate. Ábreme los ojos, ciérrame las piernas, ráscame la espalda. Sigamos con la siesta Moritz y con los besos de cualquier manera. El móvil vibrando debajo de la cama (hay alguien a parte de mí, que quiere algo de ti); la cama acercándose cada vez más a nosotros, cayendo... caímos. Yo primera, tú después. Es la hora, adiós.

dimecres, 10 de setembre del 2008

Las cosas que pasan

Subir las escaleras corriendo;
dos cervezas, y un porro a medias.
Me ahogo; debajo de ti, me ahogo.

divendres, 5 de setembre del 2008

Un fosc despertar

Vagar pel metro; tornar d'un dur viatge, i de 8 hores de treball nocturn. Arrastre la maleta; no duc en ella tot el que m'agradaria, ni la meitat del que esperava. No sé que ha passat; bo, sí que ho sé. Ha passat el temps. I carregada amb la maleta, puje les escales, i plore; m'he de contenir, perquè la linea verda del metro està plena de gent...
En el passadís del trasbordament, escolte, sota la música del mp3, rialles, somriures matiners, un veu llunyana que está alegrant el matí a aquells que van/tornen de la feina. És un home que ven cupons de l'O.N.C.E., i que malgrat no veure res, sap que s'ha convertit en la sensació del metro. Gaudeix fent riure, i jo, personalment, li estic molt agraïda; ho veia tot molt fosc aquest matí...

dijous, 4 de setembre del 2008

Una palabra tuya

El examen de estadística me ha llevado a hacer una visita relámpago a Valencia; una excusa como cualquier otra... Cena en La Xirgu, cañas en el Café Lisboa, mistela en la plaza del negrito... comer en el TastaOlletes, café y más café, y tres horas en el tren de vuelta.
Carolina me ha regalado el libro de Elvira Lindo "Una palabra tuya", y me lo he leído del tirón... no hacía eso desde que tenía 16 años... Intenso, amargo y divertido. Muchas contradicciones: lágrimas por un tubo, y momentos de reírte a carcajada limpia. Fiel retrato de la mente humana (al menos de la de una mujer); muy fácil identificarse en algún momento con la protagonista. Humilde, soñadora, sincera. Su personaje está super bien trazado; pensamientos muy reales, con los pies muy en el suelo (quizá, tanto!!), realista como la vida misma. En definitiva, un breve relato narrado en primera persona; una gran historia, de los pies a la cabeza. Sin duda.
A ver qué tal la película.

dimecres, 3 de setembre del 2008

¿Qué queda tras el punto y a parte?

Encontrarte en OFF es lo que no esperaba. Quizá el problema haya sido que no esperaba nada, y que de repente te he visto ahí. Y he visto como volvías a ser el de siempre, el de antes de todo eso, que no fue nada, que no fue nada más que algo que en lugar de acercarnos, nos cogió y nos lanzó a partes distintas del universo.
Y no sé si la historia se repite, se confunde o se mezcla... pero, ¿a caso hay historia? Cuatro son las semanas que llevo dándole vueltas. Y ahora entiendo que no la hay, y que por mi sinceridad, no la hubo. No sé si en algún momento me entendiste, no sé si lo intentaste si quiera; de hecho, creo que no lo entendí ni yo. Me ahogo en una amistad que se quedó colgada por unos cuantos puntos suspensivos, y que ahora intentamos abrir en un paréntesis lleno de llamadas en la distancia, que sin ser forzadas, parecen no ser naturales. ¿Escondes algo?. Yo tampoco, -te diría si te tuviese delante, sabiendo que te estaría mintiendo-. Sí, escondo algo; te escondo a tí. Y en mi escondite tengo guardada aquella llamada inesperada justo antes de volverme; guardo también todo lo que dijimos sobre la postal que te envié justo después de llegar. Vienen conmigo estas, y más sensaciones, a las que no sé darles sentido; si volviese a ser sincera, quizá podrías ayudarme... pero ya me lo has dicho tú "No vamos a ponernos serios ¿no?", y volviéndote a mentir, te contestaría "no, claro", mientras me pregunto si de verdad has bajado desde aquella estrella para nada.

dijous, 28 d’agost del 2008

Dosis de sinceridad




¿Qué palabras elegir cuando se ha de decir algo importante?

dimecres, 27 d’agost del 2008

Causar la sonrisa en el otro

Justo el otro día hablaba de los efectos de ver sonreír a un desconcido por la calle... hoy era yo la que sonreía. Debía sonreír tanto, que un chico me ha saludado; y debía estar tan contenta, que me he girado, y le he contestado un alegre hola. He pensado qué debía haber visto en mí, y me he mirado desde fuera. Sin duda he visto a una loquita subiendo la Via Laietana cargada con la mochila del trabajo, y dando zancadas de alegría, casi como cuando éramos niños e ibamos emocionadísimos al cole, sólo que esta vez iba a firmar mi nuevo contrato de trabajo para la obra social de una importante sucursal bancaria catalana... pensando de qué color serán las cortinas de mi casi-piso en el casi-Passeig de Gràcia.

Necesito 5 minutos seguidos libres para adquirir algo de conciencia sobre todo lo que me está pasando. Me voy a la cama.

dimarts, 26 d’agost del 2008

Pataleta al amanecer

... Me gusta cuando tus manos bailan para mí,
cuando me encierro, en algún lugar no correspondido,
y me baño, me mojo...

Ver cómo te bebes el mar,
morderte los labios saldos.
Enredar mis piernas,
como un reloj en tu cintura,
para dar vueltas sobre el agua templada,
donde sólo hay espacio para tus dedos
sobre las teclas del piano.

(Sentirme acorralada,
frágil como una pompa de jabón,
atrapada en tu camino,
y tú, atravesado en el mío)

Salir del agua,
para borrar lo que escribimos
con nuestros pies mojados en la arena.

Tus manos sobre mis enormes caderas,
apretándolas, guardándote un pedazo
en los bolsillo de tu cuerpo desnudo.

En lugar de decir mi nombre,
lo formulas, lo dictas, lo compones...
Vuelve la música,
acompañada de olas cada vez menos amigas.
¿Por qué no me aprietas más fuerte, que tengo frío?

No querer quitarme las legañas que se van a llevar la historia de una noche pegada a ti en sueños. Despertarse en medio de la noche, con la luna molestando por la ventana... enredarme en las sábanas, intentar recuperar las coordenadas de ese sueño. Mezclar el transcurso del tiempo con las ganas, el olor del café de la mañana con la calidez de tu abrazo invisible.

divendres, 22 d’agost del 2008

Escribir de madrugada

A veces, el sentido que le doy a mis recuerdos, la forma de interpretarlos, el tono que adquieren con el paso del tiempo, e incluso el color con el que son teñidos, me hace pensar que mi cabeza funciona según unos códigos, que determinan el lugar que va a ocupar cada recuerdo.
Hay experiencias que no sé por qué, desaparecen. Ya sean por desagradables, tristes o duras, simplemente desaparecen. No están. No están hasta que algún día, de repente, algo que escucho, siento, veo (...) me hace relacionarlo con ese no-recuerdo que tengo. Es comprensible. Mi cabea (yo), no quiere tener presentes (ni pasadas) lo que quiera que sea/fuese desagradable, triste, duro, o simplemente digno de olvidar.
Sin embargo, hay otras veces que mi cabeza decide meter entre paréntesis algunos recuerdos muy concretos. Son fragmentos de una historia propia que en un determinado momento no convienen, no interesan, no convencen...; palabras, actos, besos, gestos que pese a ser coherentes con el momento en el que sucedieron, en tu cabeza perdieron toda conexión con el hilo conductor de la historia. Sabes que sucedieron, eres consciente de que están, que no se han ido, sin embargo, no cuentas con ellos. No los ignoras, porque sabes que están... es sólo que dejan de tener el valor que tenían el minuto después de haberse dado, perdiendo por tanto, cualquier significado real.
Y así, (entre paréntesis) vamos amontonando recuerdos
( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( ) ( )
Hasta que un día, una palabra, un acto, un beso o un gesto, funcionan como clave secreta, como código de acceso, y abren el paréntesis, pero lo abren sólo por un lado.
Dejan que el recuerdo se mueva, vaya y venga, salte, haga el pino y baile, pero no permiten transformarlo. Ni siquera siendo 100% conscientes de ese recuerdo a medio paréntesis, se puede transformar, porque se presenta con tal solidez que llega a instalarse en el almacén de los recuerdos normales, sin que haya posibilidad de sacarlos del contexto, de extrapolarlos.
Con el paréntesis abierto se hila una historia, que conduce al recuerdo de algo más real. Es ese (recuerdo), el que de repente, sin haber sido modificado, cambia todo el significado de la histoira, creando así un nuevo recuerdo general, en el que el malo puede haber pasado a ser el bueno, y la buena puede haber pasado a ser la mala.
Cuando en nuestra cabeza se abre un paréntesis, no siempre lo abrimos nosotros, a veces, se abren solos, cuando ellos mismos re-encuentran su lugar... sólo que para eso tienen que repetirse las condiciones que lo generaron. Una vez abierto, sea de la forma que sea, se instala, y es el momento en el que uno de repente encuentra sentido a las cosas, o al contrario, llega a pensar "en qué estaba pensando yo".

diumenge, 17 d’agost del 2008

J.A.

Ahora que estoy trabajando de noche, me doy cuenta de que dormir es sólo necesario para soñar. Dormir es el momento de cerrar los ojos y embarcarse por caminos oníricos, donde no siempre las cosas son lógicas, ni reales, donde a veces aparace gente con caras raras que tú, sin embargo, reconoces como conocidas.
Esta noche he conocido a un chico que no sabe soñar. Teme el momento de cerrar los ojos y ver sólo la oscuridad; esa oscuridad negra y profunda que lo envuelve sin darle calor ni cobijo. Esa noche que acaba por transformarse en miedo. Miedo ante la desesperación de no poderse dormir, miedo a los monstruos que puedan salir de un armario cerrado con llave, miedo a que los fantasmas de su familia muerta aparezcan de entre las sábanas. Y así el miedo se transforma en frío; y así este chico transforma su miedo, y su frío en golpes e insultos. Y así no hay quien le explique que cuanto antes se duerma, antes llegará la luz del día que se lleva el miedo, el frío y los sueños que nunca va a tener.
Porque este chico no sabe soñar, ni tener...
Sólo sabe llorar por el miedo y el frío, aunque sea verano y duerma con pijama de invierno. Por tener miedo a los sueños, no puede dormir; por no poder dormir sólo ve cómo la noche se hace cada vez más noche, deseando la llegada del amanecer desde sus insomnes sueños.

dissabte, 16 d’agost del 2008

Báilame el agua

Báilame el agua,
úntame de amor
y otras fragancias de tu jardín secreto
Sácame de quicio,
hazme sufrir...
Ponme a secar como un trapo mojado.
Lléname de vida,
líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Olvida todo lo que haya podido
decirte hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos...
pero no sueltes mi mano
Empecemos de nuevo.
Toca mis ojos,
nota la textura del calor
¿Por cuánto te vendes?
Píllate los dedos.
Y deja que te invite a un café.,
caliente claro,
y sin azúcar...
Sin aliento

(Daniel Valdés)

divendres, 15 d’agost del 2008

BICING

Hay momentos en los que para ser feliz, no necesitas mucho.
Ir en bici, es uno de esos momentos en mi vida.
Passeig Sant Joan, Diagonal, Plaça Tetuan, Gran Via de les Corts Catalanes, Pau Clarís, Passeig de Gràcia, Plaça Catalunya. El Triangle. Portal del Angel, Urquinaona, Via Laietana.
Carrils Bicing amunt i avall
.
La libertad concentrada sobre dos ruedas.
Llovizna a la altura de la Sagrada Familia. Llueve sobre el barrio de Gràcia vestido de fiesta. Pienso en lo que me has dicho por teléfono; en los escalofríos, y en la sinceridad. Aparco la bici roja. Me siento en un banco, unos segundos sólo. Llueve en Barcelona, y vuelve esa llamada a mi cabeza; pienso en cómo me he sentido cuando he colgado. Regreso a casa (no a la mía, porque no tengo), intentando aclararme, pero parece que está todo claro. Lo que he sentido al colgar, es lo que hay.

Últimamente la cosa va de aproximaciones a la felicidad...

dijous, 14 d’agost del 2008

Creando felicidad

A veces, cuando voy paseando por la calle, veo a gente que va sola; y que pese a ir sola, de repente, sonríe. Me encanta esa sensación. Me imagino la razón por la que sonríen: una broma que le han gastado en el trabajo, un mensaje recibido en el móvil que no esperaba, el recuerdo de una noche, haber encontrado una notita en el bolsillo del pantalón, escuchar una canción en el coche que está esperando en el semáforo... esas pequeñas cosas, que nos alegran momentáneamente, y que consiguen alegrar hasta aquel que las ve.